Además de los talleres, el proyecto que dirige Rodrigo con fondos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), contempla la construcción de un vivero para la reforestación de la zona de Teuchitlán y del río, y de una granja piscícola para la preservación de los peces endémicos. Antes de terminar la entrevista, Rodrigo comenta que el CIG y los proyectos que entorno a la zona se organicen pueden ser un espacio interesante para las prácticas profesionales y el aprendizaje de los alumnos de la Licenciatura en Gestión Cultural del ITESO.
Rodrigo Esparza es profesor de “Historia del patrimonio cultural de México”, una de las asignaturas de arte y cultura por las que pueden optar todos los alumnos de licenciatura del ITESO.
El Centro Interpretativo Guachimontones
Es un centro que pretende brindar una experiencia completa, “con talleres, juegos interactivos y temáticos, un túnel sensorial; con módulos de información específica para conocer la economía, la religión, la arquitectura, entre otros”, menciona Rodrigo Esparza.
El objetivo, continua, es “brindar información más fácil de digerir y que sea interactivo”. Para lograr esto, el centro “cuenta con copias de los materiales arqueológicos que se pueden tocar, en lugar de tenerlos en vitrinas que solo te permiten ver con una barrera de por medio. Hay un túnel sensorial que representa un viaje a través del tiempo hacia la época en que vivió esta cultura. De esta manera la persona pasa a visitar el sitio arqueológico con mucha más idea de cómo era la cultura”. Añade que “habrá recorridos temáticos, por ejemplo sobre el juego de pelota, para tener una experiencia distinta en cada visita”. El centro se puede visitar de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
El CIG fue nombrado Phil Weigand, en reconocimiento a la labor del investigador que durante más de 30 años estudió la zona.
Sobre la tradición Teuchitlán
Según información proporcionada por la Secretaría de Cultura de Jalisco, la tradición Teuchitlán fue una sociedad dinámica que habitó, aprovechó y transformó los recursos de su entorno. Varios siglos de desarrollo que iniciaron en el 350 a.C. y terminaron en el 3500/400 d.C. desembocaron en un complejo modo de organización social, política, económica y ritual cuyas huellas arquitectónicas se reflejan en la Zona Valles y sus alrededores.
La principal característica que distingue a la tradición Teuchitlán de otras culturas mesomericanas es su particular estilo arquitectónico conocido como “Guachimontón”, centros ceremoniales que involucran conjuntos circulares formados por estructuras rectangulares rodeando un altar circular. Su forma se ha interpretado como una advocación al dios del viento, por lo que los lugares eran el escenario del ritual principal conocido como el “Palo del Volador”. Por su índole cívico-religioso, este ritual reunía multitudes y era acompañado de diversas prácticas como banquetes y el baile en cadena.
El juego de pelota también formó parte de esta cultura de tal manera que en Guachimontones existió la cancha de juego de pelota más grande de su época; construida en tres diferentes momentos. Su tamaño final alcanzó los 110 metros de largo.
¿Cómo llegar?
http://tinyurl.com/teuchitlan